Experiencias de los talleres con población de adultos mayores
Utilizar como elemento central de la dinámica el tema de la
violencia. Ese inevitable compañero de viaje que se convertirá en mentor de la
experiencia vital de prácticamente cualquier ser viviente. Impulso natural cuyo
desafío se resolverá exitosamente en seres plenos, confiados; o en un intento fallido,
frustrante, que puede tornar al vivenciador en un ser receloso, rumiante,
enconchado.
Posibilidad de una experiencia difícilmente apreciada, bajo
la renuencia a un impacto que altere nuestro devenir, que sea causa de un daño
irreversible que ocasione una existencia insatisfactoria, intransitable.
Me he encontrado en algunas ocasiones con Rebe camino al
grupo. Se desplaza lentamente en su andadera, su cuerpo rechoncho y el
deterioro evidente de éste por el transcurso del tiempo hace comprensible la
lentitud de su marcha. Sin embargo, cuando uno se acerca a ella es perceptible
el movimiento firme, enérgico de sus piernas; su voluntad tenaz remarca la
fuerza del estímulo que se refleja en su rostro redondo, simpático, sonriente.
De rasgos finos, la breve mueca de sus labios luce armónica con su andar
pausado. Su ánimo festivo se manifiesta a la más pequeña oportunidad que se
presenta en el desarrollo de las dinámicas grupales.
En esta ocasión no me encontré con ella. La última vez que
estuve con el grupo me enteré que sufrió una caída. La cual, como sucede
frecuentemente con varias de ellas que atraviesan por el mismo evento, derivó
en fracturas y confinamiento en su lecho para recuperarse del percance.
Esta vez me tocó ver a Rosy, la veo reincorporarse al grupo.
De cuerpo menudo, pequeña de estatura, los surcos que se han trazado en su
rostro no consiguen delatar completamente su edad. Piel morena, complexión breve, su difícil
formulación discursiva en español revela sus orígenes indígenas. El evento que
ocasionó su fractura de cadera me permitió enterarme de su historia. Desarraigada
del seno familiar desde temprana edad, transcurrió su vida sirviendo a una
familia que, como compensación a su tiempo de servicio, la tiene alojada en la
pequeña casa; de la que ellos se han separado llevados por diversas
circunstancias.
El grupo representó para ella la posibilidad de dar atención
a su fractura acompañada. Fueron básicamente dos compañeras quienes se
ofrecieron a darle asistencia continua, ellas se mantuvieron constantes varias
horas al día, de lunes a viernes, durante varios meses, presentes en su
domicilio. Esperanza administró las módicas aportaciones económicas que se realizaron
para auxiliar a la infortunada, manejó el dinero del grupo en la forma en que
le resultó posible para asistirla; veía la manera de alquilar una ambulancia
los días que Rosy tenía citas médicas; así como el pago de una enfermera para
cubrir los horarios en que no contaba con compañía. En lo que fue posible,
abasteció de comida el hogar. Hoy Rosy, auxiliada de una andadera, sigue camino
a su recuperación con nuestro deseo de que su recuperación sea completa.
El grupo representa eso, la alternativa que se genera del
ritmo de sus corazones que aún laten por necesidades tan presentes como la
amistad. Ese latir de corazones se vuelve una alternativa que mitiga la soledad
y carencias sociales a las que diversos estímulos e intereses colectivos las
van conduciendo.
Es fácil enterarse de sus historias de vida. El sentido del
grupo es crear un espacio donde ellas puedan expresarse libremente. Platican abiertamente
durante la dinámica sobre su vida, o sobre su día a día. Algunas de ellas
platican sobre los entornos violentos en que se desarrolló su vida: Hombres agresivos que no midieron la
afectación física o emocional que podían ocasionar en su integridad o en la de
sus hijos. Sus rostros pueden en algún momento reflejar aun algún dejo de dolor;
su arreglo y actitud demuestran, sin embargo, la determinación de dejar atrás sus
amargas experiencias. Suele llegarse a ver durante el desarrollo de las
actividades a alguna de ellas desahogar alguna situación dolorosa, acompañada
de algunas lágrimas, en una plática que encuentra en alguna compañera del grupo
oídos comprensivos.
Se desarrolla la plática. Se dispone la realización de
algunos ejercicios para mantener tonificados los músculos: piernas, cuello,
cintura van tomando turno para su atención. Es frecuente dedicar tiempo a
entonar la canción buenos días señor sol de Juan Gabriel. Esta ocasión Pedí oportunidad
para poderles hablar sobre mi tema: desarrollo personal y expresión artística,
me llega el momento: Busco hablarles del desafío que representa la vida día a
día y la relación que este desafío puede llevar con la violencia; como esto
puede hacerse palpable al inicio del día, cuando abrimos los ojos; cuando
sentimos nuestra disposición a arrancar un nuevo día; o quizás más que a
arrancar un nuevo día, nuestra disposición a seguir batallando; a seguir
encontrando una razón para seguir adelante. Hablamos sobre el bien y el mal y
su correlación para generar un impulso transformador; la violencia, su
potencial transgresor y que recursos tenemos para afrontar los impactos que
pueda habernos generado en caso de haber atravesado por alguna situación en la
que haya aparecido.
Se van hilando los temas, se desprende hablar sobre los efectos
conductuales en quien ha padecido violencia: Temor, confusión, paralización. hablamos
sobre los recursos para afrontar esos disturbios: inspirémonos en los mensajes
que podemos deducir de nuestra madre naturaleza. Tratamos sobre la necesidad de
retomar los elementos más significativos de nuestro entorno, sobre inspirarnos
en un medio ambiente pródigo que nos otorga todos los elementos para un
completo bienestar, con fenómenos propicios para nuestro adecuado
desenvolvimiento: el ritmo del viento,
el sonido del oleaje de la mar, el canto de las aves. Estamos armonizados para
existir plenamente en nuestro entorno. La naturaleza se manifiesta magnánima
ante nuestros sentidos. Podemos usar ese modelo, asumir su comportamiento como
una ley para sobreponernos a los efectos que hemos mencionado de la violencia:
Temor, confusión, paralización.
Revisamos situaciones de su diario vivir, pienso en su
relación con la violencia, violencia con sus seres cercanos. Violencia que marca
veredas al abandono. Consideran inaccesible el contacto con su familia. ¡No se
separan de su celular! Indican. El
aparato se convierte en una barrera. Reflexionamos sobre la aparente novedad de
la amenaza tecnológica. Reconsideramos que siempre ha sido difícil la
comunicación. Los seres humanos desde hace mucho tiempo tenemos bastantes
ocupaciones o preocupaciones; nos encerramos en nosotros mismos muy fácilmente,
podían haber sido las exigencias del trabajo, la escuela, los amigos, conseguir
dinero para satisfacer diversas necesidades. Buscamos alternativas a la
situación; debemos buscar estar abiertos para poder tomar la oportunidad de
contacto con la familia en el momento en que se presente. El celular parece ser
un enemigo irreductible; sin embargo, es fácil descubrir que como sociedad
podemos padecer de soledad, a pesar de la aparente inmediatez y facilidad de
encontrarse comunicado. ¡Busquemos estar plenos!, la amistad sigue siendo una
necesidad para cualquier ser humano; ¡busquemos estar plenos!, desde la alegría
uno puede volverse una persona interesante para quien se encuentre alrededor, ¡Busquemos
estar llenos de amor para poder aportar a nuestros seres cercanos!; ¡Busquemos
estar abiertos para cuando ellos requieran nuestra amistad!
Termina mi exposición, permanezco un momento más con el
grupo, pasado el cual me despido, la expresión afectiva de las integrantes del
grupo, que me otorgan al momento de despedirme me permite sentir que la labor sin
duda es benéfica, toda la historia que me ha conducido a esta experiencia lleva
una buena ruta.
“…Hoy toman diferente panorámica las largas marchas en vano
afán de calma para el remolino de emociones que en aquellos entonces en mi
pensamiento se alzaban. Los empañados horizontes testigos escénicos de batallas
sin sentido, emplazadas desde épocas de congéneres desaparecidos. El
interminable deambular como errante sobreviviente por senderos de reyertas
estériles, de la justicia sin espacio para atenuantes, de la intrincada razón alejada
del sentimiento. Destinos sembrados en rancios encierros de odio y temor.”
Cual saeta viajera
extendida en mi recuerdo
de oscuros escenarios
brillantes mantos de seda
rociados de duda y soledad,
a la luz de tu presencia
en el baúl de mi memoria
el sonido de tu tenue voz
cual corriente cristalina,
permanente bálsamo
de mis emociones
con mi cabeza en tu regazo.
Recreándome en tu consuelo
mientras hacías de lado
mis inconstancias.
Reviviendo tu fragilidad
tu apacible bondad
en tu constante afán
de la pena calmar,
vientos de la nostalgia
donde resides entregada
en un mar de niños
del que te tendría que rescatar.
Tu suave dulzura
encarecida ternura
que hacia ti
volvieron mi mirar.
Al tiempo de la plegaria
en nuestro verso unido
esperanza que me dio
melodía y un nuevo camino
aguardando un solo destino
cuando sin nuestro conocimiento
nuestra suerte ya estaba echada.
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