Proclama ante la violencia que avasalla
Vemos crecer a la barbarie en infame vorágine . Perdemos a nuestras mujeres a la menor causa. Nos circunda la ignominia, La perversión toma inimaginables rostros incluido el de miembros de niños mancillados en diablitos viajando día a día.
Nuestro presidente admite que su esfuerzo es insuficiente. Percibimos su tesón. Sabemos de su trabajo diario.
Atestiguamos el fracaso de los regímenes anteriores. Los colores de nuestras principales fuerzas políticas han naufragado en la causa . El tamaño de esta tragedia nos convoca a todos, requerimos altura de miras que trascienda el cálculo político.
Amenaza y dolor se ciernen a nuestro alrededor. Lamentar un desaparecido, sufrir una violación. Requerimos actuar esperando todo esto nos lleve a atestiguar un parto mayor como sociedad.
La población se ha volcado: familias congregadas rasgando la tierra en busca de algún indicio que rompa el cruel silencio de una subrepticia ausencia.
Somos una sociedad inmolada en narraciones de mil dramas: San Fernando y sus familias desmoronadas, Lupita y la batalla por hacer presente su memoria, Frida y el feminicidio que clama justicia, el migrante desaparecido. El sin nombre que no vuelve a casa
Una historia de 1000 mártires, Alexis y la osadía Trágica, la memoria de la infante de meses que clama por dar a conocer su nombre. La del llanto amargo de la madre cuyo hijo no vuelve.
El país de autoridades rebasadas, del aquí no pasa nada, del fue porque ella se lo buscaba.
Pero siento a nuestros artistas ausentes, aletargados ante la desgracia expansiva, ante la comuna diezmada, ante el drama que reclama su crónica.
En una batalla de explosiones aisladas, de lecciones atragantadas. Nos dieron la muestra, percibimos el efecto de la nota "el violador eres tu..." en frustradas intérpretes transformadas.
De los corazones consumidos en la agonía de nuestras damas al transitar en las calles, del involucrarse languidecido por el común de la gente ante la zozobra del percance no calculado.
Y ante la perspectiva de un último... señor porque nos has abandonado, yo inquiero:
¿Dónde quedan la digna rabia de nuestras mujeres frustradas, la de la llaga que no sana de la madre abandonada, la de las familias transgredidas, que no se transforman en Consigna?
¿Dónde el actuar organizado de nuestra sociedad para convertir la rabia en una expresión que encienda el corazón de nuestras mujeres y el de toda nuestra sociedad en su diario peregrinar?
¿Dónde el artista cuya conciencia inexorable expurga la realidad para reaccionar a aquello que le parece inaceptable, buscando incidir en la realidad?
Muy buen trabajo Yeyo, profundidad de ídeas y excelente la redacción sobre el tema de actualidad. Las preguntss tienen respuesta por parte de mucha gente pero la violencia contra las mujeres va en aumento. desafortunadamente.
ResponderBorrarTks por la respuesta. No ubico exactamente al autor, pero tks
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