Exhorto por la muerte de Marichuy


Exhorto por la muerte de Marichuy

Presenciamos el tejido del presagio de mil episodios de ultraje al más vulnerable, donde la posibilidad de acceso cultura y medios, la posición social, el color de piel, sexo, preferencias sexuales, edad, entre otros pueden determinar la cantidad de capítulos que constituirán la historia de las vejaciones que te alcancen. 

Nos encontramos como sociedad con  una gran cauda de martirios cristalizados: el de la habitación digna con una movilidad razonable y segura para darle cauce a la vida. El del acceso a un trabajo digno, en un ambiente constructivo. El de la seguridad de un sistema de Justicia que te protegerá si alguien desea violentarte en algún lugar donde te acoges para realizar alguna actividad, o para tu refugio. Como de la misma forma ese sistema te protegerá durante los traslados que requieras para moverte entre los diferentes lugares que requieras visitar. 

Pero hoy yace sin vida Marichuy. El argumento de que enloqueció arrojándose desde las alturas se ha derrumbado apuntando como responsable de su muerte a un profesor del IPN que la acosaba. 

Por lo que hoy Después de años en los que ella no consigue encontrar justicia para su muerte vale la pena preguntarnos:

a ti joven que la zozobra te aguijonea en las tan comunes extensas travesías, las de los paisajes deprimidos que te descubren los extensos reinos del abandono y la marginalidad, Y qué hace que tu corazón se sobrecoja al imaginar que  en algún momento tal escasez te pueda alcanzar dañándote en su espectro contaminante. O en tu estancia en los recintos deportivos, educativos, culturales, laborales u otros donde percibes que la moral o la ética se han corrompido dejándote expuesto al desamparo en el actuar desaseado de quienes ahí se desenvuelven. 

¿Por qué permitir que se pierda la historia de Marichuy?

Una chica que no debió morir. Una chica que se volvió vulnerable ante una persona que, percatándose de la dilusion del estado de derecho de nuestro país -dilusión que, cristalizada en la impunidad aún para miembros de escaza jerarquía en una gran cantidad de nuestras instituciones- sintió que podía tener privilegio sobre ella, anulando la voluntad y los derechos de ella, conduciéndola a tan trágico final. 

Tú qué vives y padeces los escenarios que te vuelven un cordero de los cientos de llanuras dónde se desarrolla tu existir.

 ¿ por qué no le prestas tu rostro a Marichuy, quien desafortunadamente ya padeció uno de las tragedias que tu imaginación suele elaborar, para reclamar en el lugar que te hace sentir vulnerable por el ambiente y prácticas que en el se dan, y que llegan  a ocasionar aún la muerte? 

¿ Por qué tu abandono ante estos sombríos escenarios, si seguramente no eres la única que sufre y padece tales congojas? 

¿Por qué permitir que tu corazón se congele ante las reiteradas amenazas que se ciernen en tu día y a día, si acompañada de tu hermana pueden alzar la voz buscando aniquilar los fantasmas que les aterran?

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